SPAM es la palabra que se
utiliza para calificar el correo no solicitado con fines comerciales o publicitarios
enviado por Internet.
Los usuarios que los reciben
pagan por el envío de su propio bolsillo, el Spam es una publicidad cuyo coste
recae en quien la recibe aunque no quiera hacerlo. Cualquiera que tenga un
servicio de acceso a Internet que pague por tiempo o por tráfico, lee o recibe
mensajes, como si dijéramos, con el contador en marcha, los que tienen tarifas
planas funcionan peor.

Todas las conexiones van más
lentas debido a las ingentes cantidades de tráfico que genera el Spam, leer los
mensajes Spam incrementa su factura de teléfono, le ocupa tiempo, espacio en su
buzón y le puede hacer perder información que se quiere recibir. Además, a los
Proveedores de Servicios de Internet (ISPs), Operadores de Telecomunicaciones y
de servicios Online les cuesta dinero transmitir y gestionar los millones de
mensajes que genera el Correo Basura, y esos costes se transmiten directamente
a los suscriptores de dichos servicios.
Se recomienda entonces, no
tener en cuenta estos mensajes y hacer lo que hacen el 55% de los usuarios de
la red: borrarlos. En caso de que el volumen de mensajes sea muy alto (10 o más
al día) se sugiere tomar otro tipo de medidas que pueden ir desde la solicitud
de ser borrados de las listas hasta la difusión de la información del
infractor.

Por lo tanto:
bola Sólo hay que dar la
dirección email a amigos y conocidos.
bola No publicar la
dirección e-mail en las News o en páginas Web.
bola No rellenar formularios
en los que se soliciten datos personales.
bola Nunca hay que contestar
a un mensaje de Spam ya que en muchos casos la dirección del remitente será
falsa y devuelven el mensaje y si no es falsa sirve a la empresa de publicidad
para saber que la dirección E-mail es correcta.
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